Noches de Inauguración


Hace algunos días me tope con un sistema de mensajeo análogo cada vez más en desuso: una conversación escrita en una libreta vieja. En esta nota, probablemente garabateada en una clase de tres horas nonstop y no muy engaging, @winedivaa y yo planeábamos el viernes. Como niñas de primaria obvio también hablábamos de los Romeos (o más bien Donjuanes) en turno.

Thaaaaaat friyay vibe!!! Uno de nuestros planes favoritos estando en la Universidad era empezar el precopeo en una Inauguración de Exposición en Marco, El Museo de Arte Contemporáneo en Monterrey. Recuerdo que siempre intentábamos llegar al recorrido con el artista. La palabra clave aquí es intentar y es que no es que faltara interés, pero…¡Esos smokey eyes de mapache no eran nada fáciles de lograr! La verdad es que Marco por ya muchos años ha sido uno de mis happy places y sabía que iba a regresar a ver la exposición con calma y a mi propio ritmo por lo que el foco de las noches de inauguración era ¡disfrutar! mientras sujetábamos (probablemente de la manera incorrecta) una copa de vino que algún mesero con una bandeja circular nos habría entregado con mucha prisa. El foco de la noche también era ver y que nos vieran. Chillear y olvidar el montón de pendientes que clases, proyectos, trabajos de medio tiempo y la vida misma conllevaba. También Romeo y Donjuan nos daban estrés.

Díficil trackear qué tomábamos en esas noches. Díficil trackear qué pensabamos en esos días.

Charles Dickens describe perfecto el carácter de esa época:
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad (…) Todo lo poseíamos, pero no teníamos
nada.

Hay algo de nostalgia por lo rico -y burbujeante- que la pasamos (y lo inviable de que esto se repita pronto) así como también hay un montón de serenidad que aporta el saber que estos 15 años nos han dado lo necesario para bajar las revoluciones y a partir de eso tomar , enamorarnos y hasta maquillarnos mejor.

¡Salud!

¿Cómo sonaba el 2005?

¿Cómo se veía, sentía, olía, y sabía el 2005?


Sobre la autora

Daniela Gutiérrez, una de mis mejores amigas. Ella se define como una ESL teacher and preacher. Sin embargo para muchos de nosotros es esa persona que ve el mundo a través de unos lentes más creativos, que conecta puntos, que siempre esta diseñando en su pensamiento. La he invitado a colaborar en esta su columna Memoria Sensorial para compartir en cada escrito nuestras historias, y experiencias sensoriales que traspasen la pantalla.

Es así como Daniela Gutiérrez escribe su primer artículo para WineDivaa. Nos relata las memorias de una gran amistad que creció alrededor del arte, la tecnología y los buenos ratos, compartiendo las peripecias que ella y yo (Martha AKA WineDivaa) vivimos en un tiempo que pareciera muy lejano pero a la vez tan vivo. Síguela en instagram.com/dhan_gtz